Los presidentes en países como Brasil, Colombia o Chile tienen grandes poderes constitucionales y diversas formas de implementar una determinada política. Dependiendo del sistema, el presidente puede emitir decretos, presentar proyectos de ley o reformas constitucionales. Los legisladores también tienen la opción de presentar proyectos de ley o reformas constitucionales. En general, los estudios de comportamiento legislativo se centran exclusivamente en el análisis de la producción legislativa ordinaria, imitando la metodología utilizada para el análisis del congreso norteamericano. Sin embargo, esta aproximación es limitada. Aunque los sistemas presidencialistas latinoamericanos son regímenes basados en la idea de “balances y contrapesos” como lo es el presidencialismo norteamericano, el principal legislador es el presidente. ¿Cómo evaluar entonces el éxito de los legisladores?
El objetivo de mi tesis es analizar la decisión tomada por el presidente
o los legisladores de optar por alguno de los diferentes caminos
procedimentales (decretos, proyectos de ley, actos legislativos para el caso
Colombiano) para implementar una determinada política. El argumento principal
es que la existencia de diferentes procedimientos afecta
los resultados de política, así como las estrategias del presidente o de
los legisladores para ejercer su poder.
En mi tesis demuestro que el analizar el nodo de decisión en el que se escoge el procedimiento a utilizar es
el mejor camino para entender el balance de poder entre las dos ramas de poder:
dado que existe información acerca de las preferencias de los legisladores,
poder de los partidos políticos, el presidente puede “anticipar” un cierto nivel de conflicto
en la aprobación de cierta política. La decisión del procedimiento que se
utiliza, en sí misma refleja la influencia de los legisladores, así como su
capacidad de negociación.
Cuando se evalúa el poder de los legisladores como la capacidad para
influenciar, retrasar o parar los proyectos del ejecutivo, y no como el poder
de aprobar sus propios proyectos de ley, obtenemos una lectura más adecuada del
funcionamiento del sistema político en sistemas en donde el poder de agenda
está en manos del presidente. Mi tesis se compone de tres artículos que analizan
este tipo de decisiones para el caso brasilero y colombiano.
En mi primer artículo, estudio la decisión del ejecutivo de escoger la
vía de decreto o de proyecto ordinario para implementar una política. En
particular, estudio el efecto de la reforma constitucional No. 37/2001, la cual
limitó al presidente en la re-edición de decretos, para cuestionar el argumento
que la emisión de decretos es evidencia de “abdicación del poder” por parte del
legislativo. Aunque en teoría los decretos tenían una duración de 60 días, la
práctica de la re-edición indefinida de decretos por parte del ejecutivo era
generalizada. La reforma prohibió
explícitamente la reedición de un decreto por más de una vez, requiriendo para
su mantenimiento la aprobación explícita del Congreso.
Primero, identifico los efectos directos de la reforma. Después del 2001, el número total de decretos re-editados
disminuyó significativamente, el número de decretos que fueron votados por las
cámaras se duplicaron, al igual que el número de decretos rechazados por el
Congreso. De pasar a acuerdos previos que requerían únicamente del acuerdo
entre los líderes de la coalición mayoritaria y el presidente, se pasó a la
negociación explícita con los líderes de la oposición y con los legisladores en
la plenaria. Segundo, utilizando las
negociaciones anuales del salario mínimo, muestro el cambio de estrategia del
presidente para aprobar su proyecto, y además demuestro que el “precio final”
es significativamente mayor en el segundo periodo gracias a la influencia de
los legisladores.
En el segundo artículo, estudio la decisión del ejecutivo de escoger
proyectos de ley o proyectos de reforma constitucional para la implementación
de políticas, identificando las circunstancias en que las reformas
constitucionales son una opción más atractiva que los proyectos de ley tanto para el presidente
para los legisladores. Esto explicando, en parte, la alta frecuencia de reforma
constitucional en varios de los países de la región y cuestionando las
hipótesis que las reformas constitucionales
son únicamente resultado de grandes constituciones o estrategias presidenciales
para depurar la constitución. Es de
resaltar, que la inexistencia de veto presidencial en las enmiendas
constitucionales ofrece a los legisladores la posibilidad de “montarse en el
bus” de las enmiendas del ejecutivo. Consistente
con las expectativas, los resultados empíricos para el periodo analizado (1992-2005)
muestran que los patrones de introducción de las reformas del presidente y los
legisladores co-varían. Adicionalmente,
presento evidencia que los legisladores en oposición al gobierno introducen un
mayor número de proyectos que los legisladores dentro de la coalición del ejecutivo.
Esta relación es robusta y se mantiene cuando se añaden controles por el tamaño
de la coalición, la popularidad del presidente y el ciclo electoral. Argumento
que en este caso, que la introducción de proyectos permite a la oposición hacer
públicas sus posiciones, mejorando su posición de negociación. Finalmente, el artículo analiza las reformas
constitucionales presentadas por el ejecutivo, encontrando que aquellas que son
más exitosas son las de mayor tamaño (cantidad de artículos a reformar, añadir,
eliminar) y que “constitucionalizan” política pública que podría haber sido
regulada por proyectos ordinarios. Esto demuestra que las enmiendas
constitucionales del ejecutivo no solo ocurren porque no hay “otra vía”, sino
que ofrecen una propuesta más atractiva a los legisladores que la vía ordinaria.
En mi tercer artículo, estudio el
efecto de la reforma del poder de decreto en Colombia a partir de 1991. Como ha sido documentado, antes de 1991,
aunque los poderes de decreto del presidente podían ser utilizados únicamente
durante “estados de conmoción interior”, el uso continuo de esta figura hizo
posible que el presidente legislara por decreto durante la mayoría del periodo,
y sobre áreas de política diversas.
Desde 1991, el poder de decreto del presidente ha sido modificado de
forma drástica, imponiendo un límite de tiempo y el control automático de la
Corte Constitucional. El argumento de
este capítulo es que la reforma cambió la estrategia del ejecutivo para la
negociación de ciertas áreas de política, siendo esto evidente en el uso de
proyectos de ley y la consulta con el Congreso.
